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Tuesday, February 14, 2017

Francia: La amenaza terrorista cambia de rostro

Terrorism in France

Tras dos años bajo el asedio de repetidos atentados, los más recientes acontecimientos en Francia demuestran la vigencia de la amenaza terrorista, pero ahora con nuevos rostros.


En los últimos días las fuerzas de seguridad y las autoridades se mantuvieron movilizadas a causa de un ataque en pleno museo del Louvre, uno de los más visitados del mundo, y un proyecto de atentado en un sitio turístico de París frustrado gracias a la intervención oportuna de la policía.


Tal como señalaron altas figuras del gobierno, incluido el presidente François Hollande, ambos hechos muestran que el riesgo terrorista sigue presente con fuerza en esta nación europea, donde más de 230 personas murieron en los últimos tiempos por agresiones del extremismo islamista.


El primer suceso de este 2017 tuvo lugar en el Louvre: un egipcio de 29 años arremetió con dos machetes militares contra uniformados que custodiaban la entrada de la galería comercial del museo.


La rápida reacción de los agentes permitió neutralizar al atacante, quien resultó herido en la acción con serias lesiones de bala en el abdomen.


El hecho se diferencia notablemente de los grandes y mortíferos ataques registrados en 2015 en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo y luego el 13 de noviembre en varios lugares de París, en los cuales actuaron comandos organizados con explosivos y fusiles kalashnikov.


A raíz del refuerzo de la vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad, lo cual incluye un amplio despliegue de militares y policías, y el monitoreo de posibles amenazas a través de Internet y las redes sociales, los atacantes cambiaron en los últimos tiempos los modos de operar.


Antes se trataba de redes extensas y organizadas que lograban conseguir explosivos y armas de fuego, mientras en los últimos meses actúan personas solas o a dúos, que emplean armas blancas fáciles de encontrar e incluso cosas tan comunes como un vehículo.


Ese fue el caso del ataque de la sureña ciudad de Niza, en el verano del 2016, en el cual un hombre solo a bordo de un camión irrumpió contra una multitud reunida en el Paseo de los Ingleses y provocó la muerte de 86 personas.


Esta agresión, muy similar a la realizada en diciembre en otro ataque en Berlín, se corresponde con un procedimiento mucho más difícil de identificar con antelación, y lógicamente casi imposible de evitar.


No sucedió así con el atentado recientemente frustrado gracias a la detención de tres personas que planeaban realizar un ataque suicida en un lugar turístico de París, posiblemente la torre Eiffel, según los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la sección antiterrorista de la policía.


Los implicados son una adolescente de 16 años y su novio de 20, así como un hombre de 33 años considerado ‘el mentor’ y responsable de la radicalización de los jóvenes.


Durante los registros, los agentes hallaron 70 gramos de peróxido de acetona, una sustancia muy explosiva de fabricación artesanal, así como los componentes para producirla: acetona, agua oxigenada y ácido sulfúrico.


Este caso, más tradicional por tratarse de un posible acto kamikaze, pone de relieve otros dos rasgos novedosos: la implicación de personas cada vez más jóvenes en los hechos violentos y el papel desempeñado por las mujeres, que de la pasividad pasan ahora a tener un rol activo.


Una reciente investigación periodística recogida en el documental ‘Las hermanas de la yihad’ evidenció cómo los reclutadores del Estado Islámico (EI) que actúan desde Siria e Iraq se interesan cada vez más en las féminas.


Los periodistas y testigos explicaron en el material audiovisual que anteriormente el papel de las mujeres era ‘meramente reproductivo’ para asegurar ‘la nueva generación del EI’, mientras en la actualidad estas comienzan a tener roles más importantes en los ataques.


Así quedó evidenciado, por ejemplo, en el caso del automóvil cargado de bombonas de gas encontrado a un costado de la catedral de Notre Dame en septiembre último, un hecho protagonizado por un comando de mujeres.


En resumen, los hechos muestran que mientras las autoridades refuerzan la vigilancia, en paralelo el fenómeno de la radicalización se sigue extendiendo con nuevos actores que buscan otras formas de actuar, y dejan claro que la sombra del terrorismo está lejos de desaparecer en Francia.


Luisa María González

Hacia la libertad: Oscar López Rivera de vuelta en Puerto Rico

Oscar López Rivera

El jueves 9 de febrero, Óscar López Rivera fue trasladado a suelo natal, donde completará sus últimas semanas de cárcel. El 17 de mayo quedará en libertad después de 35 años.Apenas conocida la noticia, la alegría recorrió a los movimientos que reivindican la independencia de Puerto Rico.


López Rivera, luchador por la independencia de Puerto Rico, permanecía prisionero de Estados Unidos desde 1981. Tras años de una intensa campaña por su liberación, finalmente el 17 de enero de este año -en los últimos días de su mandato como presidente- Barack Obama concedió el esperado indulto y dispuso la fecha del 17 de mayo para la extinción de la sentencia.


A partir de ahora permanecerá bajo arresto domiciliario en una residencia temporaria que no se precisó -aunque trascendió que sería la casa de su hija-, sin poder realizar contactos con la prensa.


Acompañado por su hija Clarissa López, su abogada Jan Sussler, la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz Soto, el congresista Luis Gutiérrez y la concejal de Nueva York Melissa Mark-Viverito, López Rivera llegó a la capital de Puerto Rico en un vuelo de American Airlines procedente de Charlotte, Carolina del Norte.


Se trata de la primera vez en al menos 40 años que Óscar López Rivera pisa suelo puertorriqueño desde que en 1976 pasó a la clandestinidad para luchar contra la continuidad del estatus colonial. En el aeropuerto de San Juan lo esperaban personas con banderas de Puerto Rico y mensajes como “Óscar, gracias”.


Según declaró a Telesur Perla Franco, redactora del periódico independentista *Claridad*, “no dejaron que saliera como salen todos los pasajeros sino que lo llevaron oculto por otro lugar en un vehículo blindado, con vidrios oscuros”.


En una rueda de prensa organizada pocas horas después del arribo, Carmen Yulín Cruz celebró la llegada de López Rivera a su país como un hecho histórico: “Queremos dejar tres cosas muy claras. Primero, que este es un triunfo de una vida dedicada a la Patria, una vida dedicada al amor y una vida dedicada a la justicia. Es el triunfo de Óscar López por haber resistido 35 años”, expresó entre fuertes aplausos, en un clima de gran emoción.


“Segundo -continuó la alcaldesa-, es una victoria de la unión entre la diáspora puertorriqueña y el pueblo puertorriqueño. Sin lugar a dudas, la diáspora puertorriqueña llevó la voz cantante en este tema, no solamente con Óscar López sino con los otros compatriotas prisioneros políticos”. Y concluyó: “Tercero, es el triunfo de la unión de voluntades. Personas de todos los partidos políticos en Puerto Rico reclamaron como una sola voz la excarcelación de quien hoy pisa su Patria después de 35 años. Y por último y no menos importante, es un triunfo del pueblo de Puerto Rico, de resistir, de luchar y de dar ejemplo de que cuando hay unión, se triunfa y se logran los objetivos”.


Su presencia fortalecerá la lucha independentista


Apenas conocida la noticia, la alegría recorrió a los movimientos que reivindican la independencia de Puerto Rico. La lucha que simboliza Óscar López Rivera es una gesta que lleva más de un siglo. La aspiración de independencia enfrenta una larga historia colonial, primero bajo dominio del Reino de España y desde fines del siglo XIX, bajo control de Estados Unidos.


En diálogo con *Notas*, Paul Dill Barea, del Movimiento de Agroecología Popular, señaló: “Estamos muy felices por la llegada de Óscar López Rivera. Para nosotros, los movimientos populares, es una noticia excelente que esté de vuelta con nosotros, en su Patria. Es una gran derrota para el imperio. Entendemos que su presencia fortalecerá y llenará de vida los movimientos por la independencia”. Dill Barea además consideró que “actualmente nuestras juventudes se encuentran muy preparadas y muy organizadas para llevar esta lucha”.


El militante, que expresa a una de las organizaciones de base de la isla, agregó: “Nos produce una gran alegría porque fueron muchos años de sufrimiento para este héroe de nuestra Patria. Y seguimos organizándonos, seguimos luchando en las calles y en las comunidades contra la colonización mental, contra la opresión colonial y todas las artimañas que tiene el imperio”.


Para concluir, Dill Barea explicó: “Estamos en una lucha muy fuerte, ahora mismo el Estado colonial pretende hacer un plebiscito de estatus, que entendemos que es una artimaña más de control por parte del ala ‘estadista’, de los sectores que quieren la anexión para Estados Unidos, de la derecha conservadora. Pero continuaremos la lucha. La libertad de Óscar es un ejemplo de esa lucha por la libertad de todos los pueblos latinoamericanos del dominio colonial de Estados Unidos”.


Fernando Vicente Prieto

El “polucidio” chino

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La contaminación en China reviste niveles de gravedad creciente. En las últimas semanas se emitió la primera alerta roja a nivel nacional por polución atmosférica. Decenas de ciudades del norte del país se han visto afectadas. Los avisos dan cuenta de que hasta un 62 por ciento de las ciudades chinas controladas sufren un alto nivel de contaminación, imponiéndose por doquier los planes de emergencia. En la capital se anuncia la instalación de filtros de aire en las escuelas mientras el ministro del ramo, Chen Jining, entona el mea culpa por la situación pero también por la impotencia a la hora de proponer soluciones que no pueden tener efecto inmediato.


El control ambiental es uno de los aspectos evaluados con mayor exigencia en las inspecciones centrales de los gobiernos locales. A menudo concluyen destacando los “pobres esfuerzos” registrados a este nivel. Los planes de Beijing con objetivos detallados en materia de aire, agua y tierras contaminadas encuentran dificultades en su implementación. Se sanciona a centenares de empresas, muchas de ellas públicas, y se dictan advertencias pero sirve de bien poco. Pese a la prohibición del gobierno, algunas empresas reanudan la producción. Cumplir con la reducción de emisiones tiene implicaciones económicas y sociales que hacen peligrar la consecución de los objetivos de crecimiento y estabilidad. Es difícil cuadrarlo todo.


Poca credibilidad


Hay también un problema importante de confianza. La discrepancia entre las lecturas oficiales de la calidad del aire y la percepción de los ciudadanos es moneda común.  Tanto que el gobierno acaba de anunciar una mayor independencia de las agencias de evaluación poniendo fin a las conexiones oficiales que ahora provocan los conflictos de intereses. Sorprende en todo caso que todo ello no derive en la crisis política que tantos temen y que a la vista de la persistencia de un problema tan agudizado podría llegar en cualquier momento.


Las autoridades chinas multiplican las medidas de respuesta ante la enorme preocupación social que provoca la polución y sus efectos en la salud. Desde la creación de una policía ambiental al endurecimiento de las penas en caso de infracción, nuevos y elevados impuestos a la contaminación que entrarán en vigor en 2018, controles de la densidad demográfica o alivio de  la congestión automovilística figuran en cartera.


Primera causa de muerte


Se estima que un tercio de las muertes en China estarán relacionadas con la polución. El smog es más peligroso que el tabaco. Pero no tiene solución a corto plazo. Nos hallamos ante las consecuencias de una estructura económica cargada de industria pesada, una combinación energética en exceso dependiente de combustibles fósiles y estilos de vida nocivos para el medio ambiente.


La reducción del uso de energía por unidad de PIB, la reducción de la proporción de carbón en el consumo energético y la elevación de la cuota de las energías limpias son medidas que van por el buen camino pero a corto plazo no calmarán la ansiedad de la sociedad china.


Xulio Ríos


Xulio Ríos: Director del Observatorio de la Política China.


China: ¿Liderazgo global o liderazgo regional?

China

China ha venido promoviendo activamente un orden económico internacional cónsono a sus intereses. Como punto de partida se encuentra el Banco de Desarrollo Chino, el cual por si sólo se ha transformado en una poderosa herramienta financiera alternativa a las multilaterales financieras controladas por Occidente. Únicamente en América Latina dicha institución ha prestado más que el Banco Mundial, el FMI y el BID juntos.


En 2014 se creó, por su parte, el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS con sede en Shanghái. El mismo cuenta con un capital inicial de 50 millardos de dólares llamado a duplicarse en los próximos años. De manera paralela los países integrantes de ese grupo crearon el Acuerdo de Reserva de Contingencia con un capital inicial de 100 millardos de dólares, para el cual China comprometió casi la mitad. En ambos casos la preeminencia de Pekín es clara.


En este mismo sentido, pero dentro de su ámbito continental, China ha venido adelantando la creación de un Banco de Inversiones de Infraestructuras Asiático para el cual ha comprometido 100 millardos de dólares y un Fondo de Infraestructuras de la Ruta de la Seda para el cual ha ofrecido 40 millardos de dólares. Ambos se inscriben dentro de su iniciativa de un “Cinturón y un Camino” cuyo objetivo es promover la interconectividad y los lazos económicos de Asia con Europa y África.


China también ha proyectado su influencia económica hacia las distintas regiones de la cual es parte por vía de instituciones y mecanismos como la Organización de Cooperación de Shanghái, el área de Libre Comercio del Este de Asia y la Asociación Económica Regional Integral. En el marco de la última Cumbre de APEC, China empujó con buen éxito la iniciativa de un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico.


De igual manera, pero ya dentro de un ámbito financiero global, China se mueve en dos direcciones. De un lado hacia la internacionalización de su moneda, el yuan, y del otro hacia el posicionamiento de Shanghái  como principal centro financiero de Asia. En relación a lo primero está buscando atar, en la medida de lo posible, el uso de su signo monetario a su extensa red de comercio internacional, la cual constituye la mayor del mundo. En función de lo segundo creó la Zona de Libre Comercio de Shanghái en 2013 a los efectos de experimentar con la liberación de tasas de interés, eliminación de controles de capital y acceso extranjero a los mercados de capitales chinos.


Paso a paso, pero con impresionante consistencia de propósito, China está dando forma a una globalización paralela susceptible de debilitar fuertemente al orden económico dominado por Occidente. La razón fundamental de este proceso es la necesidad de obtener un posicionamiento internacional que le permita superar el rechazo occidental a ocupar un espacio cónsono a su fortaleza económica.


En 2014, y tal como lo confirmó oficialmente el FMI, el PIB de China medido en poder de paridad de compra sobrepasó al de Estados Unidos, haciendo de ese país la primera economía del mundo. En efecto, frente a los 17,4 billones de dólares que constituyen el PIB estadounidense, China se presenta con 17,6 billones. Sin embargo el poder de voto de este último en el FMI es de apenas 3,8%, frente a un 17,9% para Estados Unidos. Atrincherándose en viejos privilegios Estados Unidos y sus socios europeos se han negado a reconocer la nueva correlación de fuerzas económicas en el mundo.


Y de pronto, como mana caído del cielo, Estados Unidos el principal articulador y beneficiario del orden al cual se opone China, decide mirar fronteras adentro y desentenderse de la globalización. Ni corto ni perezoso el Presidente Xi se apresuró a transformarse en el nuevo paladín de la globalización y del libre mercado. En el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado en enero pasado, éste dejo claro la plena disposición de su país en tal sentido. Más aún, en la medida en que Washington abandona también su liderazgo y su participación en la lucha contra el Calentamiento Global, China pasa a asumir la conducción de este proceso. Contra todo pronóstico Pekín pasa a transformarse en el principal candidato a liderar el llamado “orden liberal” en el mundo.


A Europa no le quedará más opción que la de ceder los espacios que China venía reclamando y subsumirse a su papel rector. Nada más natural, a la vez, que China busque articular su “globalización paralela” con el orden liberal. No es coser y cantar, desde luego, pero en esa dirección parecieran moverse las tendencias.


China confronta, sin embargo, dos fuertes obstáculos: las trabas a la participación foránea en su economía y su geopolítica expansiva. La noción de hegemonía, y de eso precisamente se trataría, requiere de la aceptación de los otros al propio liderazgo. Y mientras Pekín no suavice su posición en ambos campos, difícilmente podrá obtener ese reconocimiento. Para China ha llegado el momento de decidir si quiere ser el primero en las ligas mayores o en las ligas regionales.


Alfredo Toro Hardy


Alfredo Toro Hardy: Diplomático y académico venezolano.

México – El patrioterismo reaccionario y las Zonas Económicas Especiales

Views Of Mexico City

En los últimos días asistimos a una vasta campaña de intoxicación ideológica y propagandística a través de los prin­cipales medios bajo control monopólico privado, que pusieron en práctica técnicas para la fabricación del consentimiento y todo un sistema de adoctrinamiento clasista, para forzar a una marcha patriótica y una falsa unidad nacional entre los vendepatrias y saqueadores de México, y sus víctimas, las mayorías empobrecidas.


La amplia operación de manipulación de emociones y sentimientos, y manufacturación de un consenso de masas (del rebaño desconcertado, diría Noam Chomsky), con eje en un patrioterismo reaccionario, tuvo como fuente a los responsables de los poderes formales y fácticos del país: los presidentes de la República y de la Suprema Corte de Justicia; los mandos de las fuerzas armadas y representantes del gran capital agrupados en el Consejo Mexicano de Negocios y el Consejo Coordinador Empresarial, hermanados todos −por acción, omisión o vínculos de complicidad− con crímenes de lesa humanidad y millonarios actos de corrupción que, amparados por el binomio impunidad/simulación, permean la imposición del actual modelo económico capitalista salvaje.


Azuzados por la agresividad racista y xenófoba del presidente estadunidense, Donald Trump −quien amenazó con enviar tropas y utiliza a México como su principal chivo expiatorio−, un Enrique Peña Nieto con 88 por ciento de desaprobación y unos voceros de los poderes fácticos (militares y empresarios) carentes, todos, del mínimo sentido de ética política, idea de sociedad y moral pública, recurrieron a muletillas de ocasión como soberanía nacional, autodeterminación, democracia y respeto a los derechos humanos, e impúdicamente llamaron a cerrar filas en torno al Presidente de la República.


Lo que imperó en tales pronunciamientos fue la retórica y la demagogia, ya que si de algo se han encargado los sucesivos gobiernos neoliberales desde Miguel de la Madrid a la fecha ha sido de desvirtuar el modelo de Estado social que establecía en su texto original la Carta Magna de 1917, que entre otros derechos políticos y sociales instituyó el municipio libre y formas colectivas de propiedad de la tierra y definió la soberanía nacional sobre el territorio y sus recursos geoestratégicos, cuya defensa, según mandato constitucional, debió haber estado en manos de las fuerzas armadas.


Con independencia de que en el periodo posrevolucionario se conformó un régimen corporativo, patrimonialista y clientelar, con eje en un presidencialismo autoritario y un partido de Estado casi único, cabe consignar que al desmonte y la liquidación neoliberal de aspectos sociales claves de la Constitución (como la forma de propiedad ejidal, mediatizada en la contrarreforma energética con leyes secundarias que contemplan la expropiación, la ocupación temporal y el régimen de servidumbre sobre la tierra por causa de utilidad pública se han sumado a últimas fechas eventos que exhiben la dependencia político-diplomática, militar y migratoria de México a Estados Unidos, como el encuentro (en un principio secreto) en Tapachula, Chiapas, de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Socorro Flores (al que presuntamente asistió el canciller Luis Videgaray), con una misión militar encabezada por los jefes de los comandos Norte y Sur del Pentágono, la general Lori Robinson y el almirante Kurt W. Tidd, respectivamente, que contó con la presencia de la embajadora de EU, Roberta Jacobson.


La reunión se centró en el compromiso de México de asegurar (militarmente) su frontera sur para mantener a raya a la delincuencia y a los inmigrantes centroamericanos que tratan de ingresar al territorio estadunidense sin documentos, en virtud de lo que Luis Videgaray argumentó como una responsabilidad compartida con Estados Unidos, lo que de facto significa una cesión unilateral de soberanía y exhibe al país como un asunto interno de la seguridad nacional de Washington, y a México como un Estado vasallo.


A ello se suma el paquete de iniciativas de ley para dotar a las fuerzas armadas de poderes anticonstitucionales. Verbigracia, la militarización de las capitanías de puertos por la Marina y las reformas al Código de Justicia Militar, al Código Militar de Procedimientos Penales, a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y a la Ley de Seguridad Interior (concepto nunca regulado y que hace referencia a la seguridad del Estado, no de las personas), impuesta bajo presión a los legisladores por los mandos castrenses y mediante la cual se busca facultar a los militares para realizar tareas de seguridad pública (propias de la policía, como la prevención e investigación del delito, las detenciones y los peritajes penales), pero bajo una lógica de seguridad nacional (sin posibilidad de escrutinio público, transparencia o rendición de cuentas). A lo que se agregan las reformas al mando mixto policiaco para controlar los municipios y la ahora pospuesta discusión sobre la Ley Reglamentaria del Artículo 29 Constitucional, la cual permitiría que, a solicitud del Poder Ejecutivo, el Congreso podría aprobar la suspensión de garantías o un estado de excepción.


Se trata de un paquete de medidas impuestas por Washington a través de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (2005), la Iniciativa Mérida (2007) y el Diálogo Económico de Alto Nivel (2013), que responden a las directrices de la secretaría a cargo de la Seguridad de la Patria (o del suelo patrio) de EU, y cuyo objetivo es que las fuerzas armadas operen como un ejército de ocupación para garantizar la instalación de empresas trasnacionales del ramo de la energía y la utilización de la infraestructura crítica de Pemex y la CFE en áreas del territorio nacional, donde, como en las conformadas por las zonas económicas especiales (ZEE) −con epicentro en el Istmo de Tehuantepec−, existen distintas formas organizadas de resistencias antihegemónicas y antisistémicas.


Carlos Fazio

Portugal – Una buena experiencia de izquierda en Europa

Portugal

Por increíble que parezca, hay un gobierno de izquierda en Europa, antineoliberal, que marcha bien. Por increíble que parezca, porque parece que el clima no daría para eso. Syriza no ha logrado enfrentar la austeridad de la Unión Europea. El PSOE se ha negado a una alianza con Podemos, que habría llevado a un gobierno como el de Portugal. Y los portugueses que escriben artículos sobre tantos temas, no ayudan para nada en difundir el gobierno de izquierda de Portugal. Una actitud cobarde se suma al silencio de los grandes medios internacionales en contra del gobierno portugués, que une a toda la izquierda del país.


Cuando el gobierno de derecha, aun obteniendo el primer lugar, no logró, hace un año y medio, una mayoría suficiente para gobernar, surgió la propuesta de un gobierno de toda la izquierda, que reuniera al Partido Socialista, al Frente de Izquierda y al Partido Comunista, que sumados tendrían mayoría para gobernar. Tuvieron que llegar a un acuerdo entre ellos, con conconcesiones mutuas. El Partido Socialista tuvo que abandonar su propuesta de flexibilización de las relaciones de trabajo, así como de privatización del sistema de trasportes. Pero sobretodo, tuvo que abandonar las políticas de ajuste que promueven una devastación social en toda Europa. Los otros grupos de izquierda no participan directamente del gobierno, pero lo apoyan, a partir de un documento que define el fin de la política de austeridad a cambio de la retirada de la posición de salida de la Unión Europea.


Al inicio había un cierto escepticismo sobre la viabilidad de ese tipo de gobierno, en medio de acusaciones terroristas de la derecha, según las cuales el país iba a quebrar. Casi un año y medio después, el gobierno del socialista Antonio Costa va muy bien, es más popular que nunca y con resultados económicos y sociales muy positivos, confirmando que la vía de la izquierda contemporánea es la de la unidad y la lucha por la superación del modelo neoliberal.


Los sueldos de los servidores públicos fueron recuperados, su jornada de trabajo fue reducida de 40 a 35 horas, el salario vital fue elevado en términos reales , al igual que las remuneraciones de los retirados. Al mismo tiempo que se respetan los criterios sobre los déficits presupuestarios, dado que ese déficit bajó a 2,3% del Producto Bruto Interno –la cifra más baja de la historia democrática de Portugal–. Todo ello acompañado de la vuelta al  crecimiento económico y la disminución del desempleo del 12,3% al 10,5%.


“Nuestro principal objetivo era frenar el programa de la derecha y lo logramos”, dice la joven dirigente del Frente de Izquierdas, Catarina Martins, líder de la bancada de ese partido en el Congreso. “Nosotros hemos contribuido para un conjunto de medidas que van en la dirección de una mayor justicia social”, ha declarado Jeronimo de Souza, dirigente del Partido Comunista de Portugal. Era necesario encontrar “respuestas a los problemas urgentes de salarios, retiro de los trabajadores y de funcionamiento del sistema de salud”, agrega él. “El acuerdo que logramos fue el mejor posible con el 10% de votos que tenemos”, comenta Catalina.


Ese esquema es el que casi fue aprobado en España, por la alianza del PSOE con Podemos, pero fue bombardeado por los sectores conservadores del socialismo español. Portugal demuestra que es una vía posible: al igual que los gobiernos progresistas de América Latina, organizar un gobierno centrado en la lucha por la superación del modelo neoliberal. España mira con esperanzas a Portugal, pero también Francia, donde un candidato de izquierda triunfó en las primarios del Partido Socialista y propone un frente al otro candidato socialista –Melenchon– y al candidato verde.


Pero, ¿por qué un gobierno de izquierda que funciona no es difundido por las fuerzas de izquierda y por los intelectuales portugueses y otros que a menudo escriben sobre Portugal para destacar los reveses y las dificultades de la izquierda? Colaboran así para sabotear a ese gobierno, dejándolo en la sombra. Parece que es gente a quien solo le gusta destacar los errores y los problemas de la izquierda, pero que no se dispone a difundir y a reconocer los avances de la izquierda. A pesar de todo, el gobierno de unidad de Portugal avanza y tiende a volverse una referencia para la izquierda de los otros países de Europa.


Emir Sader


Emir Sader: Sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

Libia: Metáfora de la sinrazón

War in Lybia

Nadie nunca podrá justificar, de ninguna manera, la operación de la OTAN, con el aval jurídico de Naciones Unidas, para la destrucción de Libia. Como lo hemos dicho aquí infinidad de veces, el país con el más alto estándar de calidad de vida de África, y muy por encima al de muchas naciones europeas. Quizás se cifre en esa realidad la verdadera razón para haber sometido al pueblo y la patria del Coronel Mohammed Gadaffi, al martirio iniciado en los primeros meses de 2011 y que hasta hoy no ha cesado.


Las barbarie a la que fue sometida Libia, ha generado no solo la destrucción del Estado, sino la organización de un número indeterminado de bandas armadas, casi la totalidad de ellas, financiadas y abastecidas por las mismas potencias perpetradoras de la “Primavera Árabe”: Estados Unidos, Reino Unido y Francia, junto a las monarquías wahabitas de Arabia Saudita, Emiratos Árabes, y Qatar.


El propio desgobierno del país es lo que ha permitido que las organizaciones de traficantes de personas y los carteles de la droga conviertan las extensas costas libias a poco menos de 400 kilómetros de Europa, en un trampolín para su “mercadería” rumbo a Europa.


La situación se ha agravado mucho más a partir del 20 marzo de 2016, fecha en que comenzó a funcionar el acuerdo ente la Unión Europea y Turquía, para que esta última nación impida el tránsito de refugiados rumbo a Europa.


Esta situación obligó a los tratantes de personas a disponer nuevas rutas lo que dio como resultado que los puertos libios, fundamentalmente el de Misrata, sea el lugar indicado para seguir con el “negocio”.


Si bien Libia, ha sido el punto elegido por los subsaharianos desde la vigencia del acuerdo con Turquía, se ha incrementado, fundamentalmente, el número de sirios, iraquíes y afganos, que pugna por llegar a Europa desde Libia.


El año pasado fue por esta vía por donde llegaron más refugiados a Europa, se calcula oficialmente en unos 180 mil. Mientras fueron 5 mil los que terminaron ahogados en el Mediterráneo, tras el naufragio de las embarcaciones que los llevaban.


En lo que va de 2017, la cifra de ahogados alcanza a 300. Según fuentes “responsables” en las primeras dos semanas del año, casi 3 mil refugiados llegaron a desde las costas libias, un número sugestivamente menor frente a los 23.664 de la primera quincena de 2016, a la vez que el número de muertos fue menos “solo” 90.


Es por este motivo que los 28 países miembros de la Unión Europea, reunidos el pasado 3 de febrero en La Valeta, Malta, decidieron implementar un plan de diez puntos para frenar la migración, teniendo en la cooperación con Libia, el eje fundamental de ese acuerdo. Lo que no se aclara es quién de todos los poderes en pugna dentro del país, cuenta con el suficiente predicamento para implementarlo.


El plan prevé retener a los inmigrantes, al modo que se hace con Turquía, con la diferencia que su presidente Recep Erdogán tiene el poder suficiente para cumplirlo o dejarlo de cumplir según sus necesidades de presión.


El plan incluye la formación y el equipamiento de una Guardia Costera libia, para controlar las acciones de las bandas de traficantes y de paso evitar que los salvamentos sean realizados por naves europeas, lo que de hecho los obliga a darles cobijo a los rescatados.


Todos saben que retener el casi al millón de refugiados, tanto libios, subsaharianos, como asiáticos, que esperan en las inmediaciones de Misrata, una plaza en alguna de las muchas y precarias embarcaciones que salen prácticamente a diario rumbo a Italia, es armar literalmente una bomba de tiempo, con muy poco tiempo, por otra parte.


Quienes están a la espera de esas plazas no lo hacen justamente en las mejores condiciones.


Los refugiados, más allá de las traumáticas historias personales, ya que quien no huye del hambre, huye de la guerra, deben sobrevivir en los improvisados campamentos, que están siempre abarrotados, lo que obliga a las personas a vivir en condiciones infrahumanas, casi sin lugar para extenderse en el piso para dormir, por lo que suelen hacerlos sentados y en muchos casos uno encima de otro. El número refugiados con alto grado de desnutrición crece de manera diaria. A lo que hay que sumarle todo tipo de enfermedades y el permanente acoso de las “autoridades”.


Las violaciones, la tortura, en más de una oportunidad la muerte y el saqueo de sus  pocas pertenencias es el pan diario de los refugiados.


La Unión Europea desde el último acuerdo pretende devolver a los refugiados que han logrado alcanzar territorio europeo, a estos infiernos. Claro, ningún funcionario europeo está dispuesto a reconocer la responsabilidad del continente de haber creado este estado de cosas.


Tras la reunión de Malta se ha acordado disponer de unos 130 millones de euros, para cerrar la ruta a través del Mediterráneo medio, nada a comparación de los 6 mil millones que la U.E. le entregó al Sultán Erdogan.


Túnez en la mira


A Libia, no le falta ningún ingrediente como para no considerarla un estado fallido, quizás únicamente comparable con Somalia, por lo que queda claro entonces que este nuevo acuerdo europeo, solo es una fachada, para que bandas de mercenarios en el rol de “prefectura libia”, armada por la UE, se ponga a perseguir a quienes sin ninguna duda eran sus socios en el tráfico de personas, hasta hace pocas semanas o días quizás. No existe una autoridad libia, que pueda controlar que esto no termine en un maridaje entre traficantes y prefectos, para que se puedan seguir realizando buenos negocios.


Además es imposible obviar que, si bien más acotadas, las milicias del Daesh, siguen teniendo presencia en el país, y justamente muy cerca de la costa, hasta hace pocas semanas una de las grandes fuentes de ingresos de la organización wahabita, era justamente el tráfico de personas, rumbo a Italia, lo que sin duda ha sido una buena pantalla para infiltrar sus combatientes entre los contingentes de refugiados.


La administración Obama, hasta el último día de su mandato, bombardeó posiciones del Daesh, en las cercanías de Sirte, su capital en Libia, como parte de la operación Odyssey Lightning, en que lanzaron entre agosto y diciembre de 2016, 495 ataques aéreos en las cercanías de Sirte, irónicamente el pueblo natal del coronel Gadaffi.


Estos ataques están obligando a que los hombres del califa Ibrahim, comiencen a abandonar sus posiciones fijas y busquen expandirse por los inmensos territorios sin control ninguno del sur del país y filtrar, como ya está sucediendo hacia el Chad, Níger y Argelia.


De ese éxodo de terroristas que operan en Libia a diferentes países fronterizos es importante señalar la delicada situación de Túnez. Según Naciones Unidas cerca de 5500 tunecinos, se habrían sumado al Daesh desde su aparición en 2014. Según las autoridades tunecinas cerca de 800 ya habrían regresado al país, también hay que recordar que tanto los atentados del 14 de julio en Niza como al mercado navideño de Berlín, fueron protagonizados por tunecinos.


En Túnez, además de ser la cuna de la “Primavera Árabe” se produjeron dos resonante ataque el primero fue al Museo Nacional de Bardo en marzo de 2015, que dejó 25 muertos y 50 heridos y poco después en junio del mismo años se produjo el segundo ataque en el balneario de Susa, por acción de un lobo solitario, que dejó 39 muertos y 36 heridos.


La situación obligó al gobierno tunecino a anunciar a principios de 2016, la construcción de un muro, con financiación alemana y estadounidense, en la frontera libia de 459 kilómetros que constituiría por una empalizada de arena de 250 kilómetros y una fosa de dos metros de profundidad. Además de vigilancia electrónica, y la asistencia de helicópteros artillados.


Un detallado informe sobre el perfil de los terroristas tunecinos dice que el 90% son menores de 40 años, el 7% son solteros y el 32% procede de ámbitos urbanos.


El 4% son universitarios y la gran mayoría se ha radicalizado en mezquitas y con la lectura de textos wahabitas. Otra de las razones para la radicalizón es la económica a consecuencia de la falta de trabajo.


Los barrios periféricos de la capital tunecina, que contiene barriadas como la de Ettadhamen, con más de medio millón de habitantes, el integrismo controlan un número importante de mezquitas que instigan a la radicalización.


La situación en el Magreb, debido a la sinrazón occidental del ataque a Libia ha dejado abierta esa herida que no cerrará durante muchos, muchos años y no dejará de producir más muertes.


Guadi Calvo


Guadi Calvo: Escritor y periodista argentino, analista internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.





América Latina – Integración regional en tiempos de Trump

Latin american Integration

Líderes caribeños analizarán aquí esta semana, con preocupación, el impacto político y económico y el escenario regional, tras la asunción, el pasado 20 de enero, de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.


Los mandatarios de los 15 países miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), que cinco días después asistieron en República Dominicana a la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), estudiarán ahora las más recientes medidas decretadas por el magnate estadounidense.


En vísperas de su realización este jueves y viernes, son intensos los preparativos para la XXXVIII Cumbre de Caricom, que en julio pasado también fue sede del anterior encuentro. Observadores locales aseguraron a Prensa Latina que resultan varios los ‘temas Trump’, como las medidas migratorias, bancarias, ambientales y de seguridad que repercutirán en la vida socioeconómica de numerosos territorios caribeños, dedicados no solamente al turismo.


En la cumbre de la Celac, el presidente guyanés, David Granger, a cargo de la presidencia rotativa de Caricom, llamó a la agrupación a crear mecanismos que adelanten los objetivos de la comunidad y a ‘construir puertas, no muros; portones, no cercas; puentes, no bloqueos’.


Tras resaltar que los pueblos de los 33 países de la región tienen intereses, principios y valores comunes, dijo que Caricom procura que la Celac contribuya a su proceso de integración, especialmente ante las amenazas que enfrenta la región.


Caricom necesita que Celac ayude a proteger a nuestros países de agresiones y a nuestros ciudadanos de abusos, puntualizó.


Aunque no figura oficialmente en la agenda, Prensa Latina constató en fuentes diplomáticas que esos temas estarán presentes en las discusiones de los caribeños, no sólo por ser Estados Unidos su vecino más poderoso, sino además su mayor socio comercial.


Medios especializados señalaron que Estados Unidos disfrutó el año 2015 de un balance comercial favorable respecto al conjunto de los integrantes de Caricom de 4,17 billones de dólares, cifra probablemente superada en el 2016.


En ese sentido, algunos caribeños contrastaron el interés manifestado por el anterior mandatario estadounidense, Barack Obama, respecto al Caribe y manifestaron deseos de que Trump mantenga esa política e incluso que la mejore, aunque persisten las dudas.


La más reciente cumbre del organismo (Georgetown, julio 2016), acordó impulsar un ambicioso Plan Estratégico Quinquenal (2015-2019) y, entre otras medidas, planteó fomentar el Mercado y Economía Únicos de Caricom (CSME, en inglés).


Asimismo, estudiar la situación migratoria de los caribeños y las prácticas bancarias internacionales que afectan el comercio, el desarrollo económico y la transferencia de remesas.


La Comunidad del Caribe, cuya Secretaría General radica en esta capital, fue creada en 1973 para transformar la Asociación Caribeña de Libre Comercio en un Mercado Común y enfrentar los problemas de sus miembros, fomentando el comercio y las relaciones económicas con terceros países.


La organización, que realiza sus cumbres todos los años en julio y en febrero, sumó el holandés, el francés y el español al oficial idioma inglés tras la incorporación de Surinam (1995) y Haití (2002), así como algunos países de habla hispana.


Caricom acaba de festejar el aniversario 44 del establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba (diciembre de 1972), cuando Guyana, Jamaica, Barbados y Trinidad y Tobago dieron ese paso, calificado por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, de ‘decisión de incuestionable valentía política’.


Las cinco cumbres Caricom-Cuba realizadas en distintas ciudades caribeñas rechazaron el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba y agradecieron los servicios de salud, educación y otros que especialistas cubanos brindan en la región.


La población de los 15 países miembros de Caricom, que ocupan una extensión territorial de 451 mil 776 kilómetros cuadrados, suma casi 18 millones de personas y una cantidad similar radicada en Estados Unidos y Canadá, así como en otros países.


Aparte de Haití (casi 11 millones de habitantes), los territorios más poblados son Jamaica (2,8), Trinidad y Tobago (1,3), Guyana (casi 800 mil) y Surinam (más de medio millón). Bahamas, Belice, Barbados, Santa Lucía, San Vicente, Granada, Antigua y Barbuda, Dominica, San Cristóbal y Montserrat tienen menos de 400 mil habitantes.


A este grupo se suman en calidad de miembros asociados Anguila, Bermuda, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas e Islas Turcas y Caicos, así como los observadores Venezuela, México, Colombia, Aruba, Antillas Holandesas, República Dominicana y Puerto Rico.


Jorge Luna

Resultados de reunión Abe-Trump y el futuro de la alianza estratégica

Donald Trump and Shinzo Abe

Dos días después de concluir la reunión entre el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente estadounidense, Donald Trump, la opinión pública nipona debate hoy los resultados del encuentro.


Antes de la cita había preocupación en Japón por los comentarios que hizo Trump sobre el mercado de divisas, el comercio del automóvil y el costo del mantenimiento de tropas militares estadounidenses en ese territorio.


Sin embargo, aunque el nuevo ocupante de la Casa Blanca se pronunció al respecto, no hizo ninguna petición concreta durante la reunión.


Otros funcionarios de Washington opinaron que Estados Unidos tiene la obligación de defender Japón, según dicta el tratado de seguridad nipoestadounidense que, además, cubre las Senkaku, unas islas situadas en el mar de la China Oriental.


Japón, que controla esas islas, sostiene que son parte inherente de su territorio, mientras que China y Taiwán reclaman su soberanía.


Al término de las conversaciones, la delegación japonesa dijo que los dos países lograron transmitir un mensaje rotundo, afirmación que motivó preocupación de los expertos al considerar la peligrosa estrategia militar desarrollada por Estados Unidos, con la ayuda de Tokio, en la región.


En el trasfondo están las repetidas incursiones de barcos estadounidenses en las cercanías de las costas norcoreanas, las sanciones impuestas al gobierno de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y la inminente instalación de un sistema para derribar misiles balísticos de corto, medio y alcance intermedio en su fase terminal, en Corea del Sur.


En cuanto a la repercusión mundial de la reunión, hay opiniones divididas en la prensa por la proximidad total de Japón a Estados Unidos, como muestra el hecho de que Abe aceptara jugar al golf con Trump, un presidente que es blanco de las críticas dentro y fuera de su país por decisiones políticas como la orden ejecutiva anti-inmigración.


No obstante, debido al elevado grado de dependencia de Japón a Estados Unidos, en lo que respecta a la seguridad la realidad hace que sea difícil para el gobierno japonés distanciarse de la Casa Blanca.


En el plano económico, el viceprimer ministro japonés Taro Aso, y el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, llegaron a un acuerdo para entablar conversaciones más adelante, lo que aplaza de momento las duras negociaciones que se avecinaban.


La administración de Trump tiene como prioridad el país y la creación de puestos de trabajo, por lo que es posible haga solicitudes exigentes durante las negociaciones comerciales bilaterales y una de ellas podría ser establecer límites a las exportaciones japonesas a Estados Unidos.


Es probable que los negociadores se vean en el aprieto de encontrar puntos en los que hacer concesiones al tiempo que evitan el enfrentamiento.


A fin de sentar las bases de diálogo, la intención es que Pence visite Japón lo antes posible, y el propio Trump se comprometió a hacer lo mismo.


Los dos mandatarios se volverán a ver en mayo, con motivo de la cumbre del G7 de Italia, y en julio, en la cumbre del G20, esta vez en Alemania, mientras Trump podría visitar Japón en noviembre, cuando viaje a Vietnam para asistir a las reuniones del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).


La relación con Estados Unidos puede afectar la situación interna del Gobierno japonés, en opinión de especialistas y por consiguiente, Abe se esforzará por consolidar un buen entendimiento con miembros de la administración estadounidense.


Richard Ruíz Julién

México: La marcha de la lealtad y otras marchas

Marcha contra Trump

Los años depuran y dan dimensión a los juicios y al quehacer histórico. El tiempo le da vigencia a la historia hecha y la que está en proceso de gestación.


Con esas palabras se presenta una recopilación documental que narra los graves días de La decena trágica que cambió el destino de los mexicanos en febrero de 1913.


Una advertencia se le había hecho al Presidente Madero el 23 de enero de aquel año, en un memorial dirigido a su atención por el Bloque Liberal Renovador en la XXVI Legislatura federal, en el que se le reprochaba la permanencia de porfiristas en su gabinete:


“La revolución de 1910 fue esencialmente civil  y exclusivamente popular… Es necesario, señor Presidente, que la Revolución gobierne con los revolucionarios”.


Madero no se dio tiempo a dialogar con los diputados remitentes de aquel documento, entre cuyos firmantes estaba su hermano Gustavo.


Dos semanas después, estalló La sublevación de La Ciudadela, conocida como El cuartelazo, comandado por el general Victoriano Huerta.


Fue entonces que, frente los golpistas, se dio lo que históricamente se denomina La marcha de la lealtad, que mañana se conmemora en la Ciudad de México.


La decena trágica culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez.


El complot de la Embajada


Antes, sin embargo, el 17 de febrero, el presidente estadunidense William H. Taft había remitido a Madero un cablegrama en el que, en sus líneas finales, le expresa su convicción de que “el deber imperioso de estos momentos, está en aliviar pronto la situación actual”.


“Situación peligrosa”, la calificó Taft en su mensaje a Madero. El mandatario norteamericano fundaba su diagnóstico en los informes que le hacía llegar el embajador de los Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson, casualmente, el jefe de la conspiración contra Madero.


Una narrativa sobre esos días se debe al embajador de Cuba, M. Márquez Sterling, cuyos empeños por salvar la vida de Madero y Pino Suárez resultaron estériles.


Mañana, el ritual de La marcha de la lealtad. En la noche de los tiempos neoliberales, se perdió la advertencia del Bloque Renovador al Apóstol de la democracia: “Es necesario que la Revolución gobierne con los revolucionarios”.


Ayer, el Presidente Taft. Hoy, el presidente Donald Trump. ¿Ha cambiado un siglo después el modelo de relación bilateral entre México y los Estados Unidos?


Dice el clásico que La historia se produce una vez como tragedia y se repite como farsa.


Diplomacia de Estado y solidaridad con los de abajo


Escasas 72 horas después de La marcha de la lealtad, en la escena mediática estará La marcha blanca, convocada para denunciar desde la sociedad civil la política de Washington contra México.


La cuestión no es de marchantes: Es de una diplomacia de Estado en la que se acredite, de veras, la defensa de la soberanía nacional. Por muy desiguales que desde la Casa Blanca se nos vea, el imperativo categórico, conforme el Derecho Internacional, es el trato de Estado entre iguales.


¿De qué sirve que algunos digan que la eventual presencia de tropas norteamericanas en territorio mexicano es anticonstitucional, de acuerdo con nuestra propia Carta fundamental?


El imperio obra según su propia Constitución. No solo. Obra de acuerdo con su manual del Destino manifiesto.


El llamado a la unidad nacional no sirve si se elabora sobre la presión casuística. Algo, mucho, debe tener la convocatoria a un Plan de Salvación Nacional que abone a la deuda pendiente con la mayoría del pueblo mexicano.


El establishment debe estar consciente de que ofrecer a los mexicanos sólo el derecho a “dormir bajo los puentes”, mientras otros tienen el derecho a pagar cuatro mil dólares en Houston para ver unas pocas horas un show dizque deportivo, no es el mejor argumento para unirnos frente a las acechanzas puestas acción en una agenda de dominación colonialista.


 Mouris Salloum George


Mouris Salloum George: Director del Club de Periodistas de México A.C.

EE.UU.-México: Los costos de una anexión irreflexiva

Trump-Mexico war

Desde hace al menos tres décadas, investigaciones académicas domésticas han concluido que la emigración desde México hacia los Estados Unidos  constituye una válvula de escape al descomunal problema del desempleo en nuestro país.


De manera recurrente, en las anuales Reuniones Parlamentarias México-Estados Unidos y en los grupos administrativos de alto nivel de ambos gobiernos, legisladores y funcionarios norteamericanos han insistido en que México debe hacerse cargo ya de resolver sus crisis económicas para asegurar la permanencia de  trabajadores,  empleados y profesionales en territorio nacional.


Aunque no defendieron en su momento el libre tránsito de mano de obra en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos-Canadá (ahora TLCAN) firmado finalmente en 1993, sus negociadores (algunos de los cuales forman parte del actual equipo de gobierno) y publicistas de dicho instrumento, han insistido e insisten en que uno de los beneficios para los mexicanos es la creación de nuevos empleos.


Estudios sobre el movimiento obrero mexicano denuncian sistemáticamente no sólo el desempleo y subempleo, sino la precarización del empleo, aun en la economía formal, refiriéndose a los topes salariales y la pérdida del derecho a la Seguridad Social.


Hablamos, pues, del TLCAN, cuyas negociaciones culminaron en 1993 y entró en vigencia el 1 de enero de 1994.


El sombrío balance mexicano del TLCAN


Y bien: Por su inmediatez, el primer asunto a tratar, es que la migración de mexicanos hacia los Estados Unidos disminuyó entre 2009 y 2012, presuntamente a causa de las crisis financiera generada en EU, pero se incrementó en 2013, primer año del actual sexenio. En ocho años de mandato, Barack Obama deportó a más de tres millones de compatriotas.


Sin embargo,  la retrospectiva nos remite al sexenio 1988-1994, año éste en que entró en vigor el TLCAN.


Datos al canto:


En ese periodo, a los estados de tradicional expulsión de mano de obra mexicana, Michoacán, Guanajuato y Jalisco, se sumaron, en este orden, Chihuahua, Distrito Federal, Estado de México, Durango, Tamaulipas, Guerrero y Zacatecas. No se puede pasar por alto que esa tendencia se disparó en Oaxaca y Chiapas.


El fenómeno más acusado de ese proceso, es que la histórica emigración desde territorios rurales se revirtió hacia las zonas metropolitanas del país, que se agregaron con creces a la expulsión de mano de obra.


Con las siguientes variantes: 1) Se incrementó la salida de hombres jóvenes, e incluso adolescentes y niños; 2) La proporción de mujeres emigrantes, empezó a superar la de los varones, y 3) Si la emigración mexicana se caracterizó históricamente por la precaria escolaridad de los transterrados, en el periodo analizado ya se computó a individuos con título universitario. Un dato rescatado habla de 1994: Tres mil 869 con doctorado.


Una perversa consecuencia: La desintegración familiar


La migración mexicana hacia los Estados Unidos, documentada o ilegal, rompió los lazos familiares en las regiones expulsoras de mano de obra.


La gestión y aplicación del TLCAN en su primera etapa, estuvo a cargo de los presidentes de la República priistas, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León. El primer presidente panista, Vicente Fox pretendió lo que llamó un plus: El Plan Puebla Panamá (PPP) y la promoción de la iniciativa estadunidense  Alianza Comercial de las Américas (ALCA), de George W. Bush.


Ha llegado a la Casa Blanca el republicano Donald Trump, con su amenaza de darlemate al TLCAN y deportar a cientos de miles de mexicanos.


Ayer, entre las torres de Nueva York, ambulaba el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, diciendo a quien quisiera escucharlo: No permitiremos la criminalización de nuestros compatriotas en los Estados Unidos. No puede permitirse que se niegue el futuro a los jóvenes ni a las familias. No se puede separar a los hijos de los padres por una política migratoria que no entiende los Derechos Humanos.


Hablan los clásicos de que todo aquél que asume las riendas del Estado, debe empezar por un ajuste de cuentas con el pasado, dándole a este ajuste un sentido filosófico. Ochoa Reza es filósofo por la Universidad de Columbia (USA). Parece que no leyó a los clásicos.


Mouris Salloum George


Mouris Salloum George: Director del Club de Periodistas de México A.C.

México: Obras son amores y no buenos discursos

Mexico Oaxaca child poverty

No se puede invocar y convocar a la unidad nacional como mera ocurrencia coyuntural. Si todo acto histórico se funda en ese imperativo -el de la unión-, preciso es que le demos una mirada al pasado remoto y al pasado inmediato.


De la Historia con mayúscula, saquemos rendimientos. Ahora, hasta los antijuaristas se apropian de la frase del Benemérito: “Entre los individuos, como entre las naciones, El respeto al derecho ajeno, es la paz”.


Benito Juárez fue el restaurador de la República. Pero antes de lograrlo, supo leer juiciosamente en los signos de los tiempos. En 1863 -leerlo bien-, tuvo el acierto de nombrar a don Matías Romero, Enviado Extraordinario y Plenipotenciario ante el gobierno de Washington.


El presidente estadunidense era entonces, nada más, pero nada menos, Abraham Lincoln, quien quince años antes, como representante ante el Congreso, había condenado la guerra injusta; guerra de despojo, de los Estados Unidos contra México.


En sus conversaciones con Romero (con quien antes había convivido en la Suprema Corte de Justicia), le planteó esta reflexión: No esperemos que otros hagan por México lo que nos corresponde hacer (a nosotros mismos). ¿No era acaso, la pertinente posición del conductor de un pueblo soberano?


Así se restauró la República. Cambio de página para leer en el pasado inmediato y situarnos ante el llamado a la unidad nacional.


Un México con hambre y sed de justicia


Aun antes de concluir el periodo de los regímenes posrevolucionarios, particularmente el discurso sociológico hablaba de Dos Méxicos: El de la abundancia acaparada y el de la indigencia “democratizada”.


Al implantarse el depredador modelo neoliberal, desde fuera del gobierno el diagnóstico reveló la polarización socioeconómica de los mexicanos.


Dentro de cuatro semanas, el PRI debe recordar el dolido mensaje de su –después- asesinado candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, en un sumario de su campaña en 1994: “Veo un México con hambre y sed de justicia”.


Antes de concluir la presidencia panista en 2012, el gobierno del Humanismo político reconocía que el tejido social se encuentra roto.


Las profundas estructuras de la desigualdad


En meses, en semanas recientes, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal/ONU), en sus evaluaciones sobre México, acusa que la injusta distribución de la riqueza nacional incide en la desigualdad social. (Los economistas progresistas dicen que se han  profundizado las estructuras de la desigualdad).


Instituciones editoriales extranjeras que le dan seguimiento a la distribución  de la riqueza en el mundo, revelan que el producto nacional mexicano tiene, a lo mucho, 37 individuos o grupos empresariales privilegiados, que se alzan con el santo y la limosna.


Ahora que se engrasan tantos ejes retóricos para mover la desvencijada carreta mexicana, no resulta ocioso recomendar un ajuste de cuentas con el pasado inmediato, y, entonces sí, seguramente los mexicanos todos se unirán, como lo aconseja el principio de La tregua de Dios ante el enemigo común, en solidaridad y patriotismo. Obras son amores y no buenos discursos. Vale.


Mouris Salloum George


Mouris Salloum George: Director del Club de Periodistas de México A.C.

Monday, February 13, 2017

Alianza económica Japón-EE.UU., centro de la reunión Abe-Trump

Trump and Shinzo Abe

El comercio entre Japón y los Estados Unidos es uno de los temas de la reunión de hoy en Washington entre el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente estadounidense, Donald Trump.


Trump indicó que busca un acuerdo de comercio bilateral, pero no mencionó si tiene la intención de que sea de libre comercio.


La cumbre es, en opinión de expertos, una oportunidad para que Abe averigüe las verdaderas intenciones del nuevo ocupante de la Casa Blanca.


Japón no está dispuesto a aceptar una posible oferta de negociaciones con la parte estadounidense, si en lugar de hablar sobre un acuerdo de libre comercio, Trump hace hincapié en la corrección del desequilibrio entre los dos países.


El presidente de Estados Unidos puso como ejemplo la industria automotriz para argumentar que el comercio bilateral perjudica a su país.


Pero Trump está obsesionado con la imagen de la década de 1980, plantean algunos analistas.


En aquellos días, Japón exportaba al año tres millones 800 mil vehículos a Estados Unidos.


Sin embargo, esa cifra se redujo en más de un 50 por ciento hasta llegar a un millón 740 mil en la actualidad.


En realidad, las automotrices japonesas están aumentando su producción en suelo estadounidense hasta aproximadamente tres millones 900 mil unidades.


Por consiguiente, es importante convencer a Trump y a los funcionarios de su Gobierno de que las cosas ya no son como en la era de fricción de hace unas décadas.


Especialistas como el profesor Yorizumi Watanabe, de la Universidad Keio, recomiendan a Abe que proponga la manera en que Japón puede contribuir a la economía estadounidense a través de proyectos de mejora infraestructural, entre otros.


Los métodos no deben ser los utilizados en la década de 1980, cuando ese país del este de Asia importaba cierta cantidad de vehículos y componentes automotrices de Estados Unidos para compensar el desequilibrio.


Incluso, si Washington propone un tratado de libre comercio bilateral, Tokio debe rechazar las negociaciones al respecto.


Ambas naciones ya sostuvieron conversaciones detalladas sobre eliminación de aranceles y el momento de su aplicación.


Lo hicieron al margen de los diálogos sobre el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP).


El profesor Watanabe no cree que Japón tenga intenciones de retomar esa negociación.


Abe debe decirle a Trump que Estados Unidos va a salir perjudicado si se mantienen lejos del TPP y obliga a Japón a aumentar sus importaciones, precisó el mencionado investigador.


Negociar ese tipo de cuotas solamente será una pérdida de tiempo, ya que las autoridades niponas se niegan a aceptar nuevas propuestas.


La industria agropecuaria estadounidense podría perder su cuota en el mercado japonés si se prolongan las nuevas negociaciones.


Por ejemplo, Japón importaría definitivamente más carne vacuna australiana, ya que el tratado de libre comercio nipo-australiano se encuentra vigente.


Con el TPP se reducirían poco a poco los aranceles.


Estados Unidos se puede beneficiar si aumentan sus exportaciones basándose en menores tarifas.


Richard Ruíz Julién

La gran equivocación de Trump

Donald Trump

Los últimos acontecimientos políticos en Estados Unidos generan inquietudes y confusiones pues el hilo conductor de acciones y dichos de Donald Trump aparece y desaparece en las olas de una lucha de posiciones entre las élites de millonarios que no sigue patrones comunes en la forma de manifestarse.


En el establishment estadounidenses hay una lucha entre y dentro de los grupos financieros y empresariales desde el sótano hasta la azotea, y aunque no es inédita lo nuevo es que en esta ocasión se produce a cielo abierto y no de forma soterrada y poco percibida como hasta ahora.


Se puede asegurar sin temor a equivocaciones que no hay una unidad monolítica en las esferas de poder en Estados Unidos y que tampoco existe una identificación plena de intereses en la cúpula suprapartidista que hasta ahora les permitía ponerse de acuerdo.


No significa que las contradicciones en el núcleo de mando sean irreconciliables, pero su antagonismo está en los límites de la tolerancia.


Una expresión de esa situación son las manifestaciones en las calles contra Trump y su equipo de multimillonarios auspiciadas por adversarios poderosos, y el rechazo a sus ideas de conseguir por la vía más peligrosa, ofensiva y aterradora que ‘Estados Unidos vuelva a ser fuerte’, como proclama voz en cuello el nuevo mandatario.


Si es cierto el axioma de que cuando un edificio está enfermo se derrumba o lo derrumban pues es la única alternativa posible para solventar el mal cuando es estructural, el sistema de dominación estadounidense puede estar en precario y la llegada de una persona como Trump a la Casa Blanca es una constatación.


Tampoco significa que el imperio esté en las últimas o que sus días estén contados.


En Trump hay una carga pesada y peligrosa de inexperiencia política y diplomática, válida en general para su equipo de multimillonarios irreverentes -y también de sus principales asesores- lo cual no justifica sus llamados de corte nacionalsocialista como en su discurso de toma de posesión cuando remarcó que ‘de hoy en adelante una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este momento Estados Unidos será lo primero’.


Con esas espantosas palabras de Trump saltaron todas las alarmas en el mundo, incluidas las de sus aliados europeos y de la propia OTAN, en especial porque el nuevo mandatario dispondrá este año de de cerca de 600 mil millones de dólares para un presupuesto militar que es probable acelere una carrera armamentista tanto o más intensa que en la época de la guerra fría.


Hay una radicalización en ese discurso que en lugar de bajar sigue subiendo de tono en tal magnitud que da la impresión que Trump lleva años, y no días, en la Casa Blanca al punto de que en solamente la primera semana de gobierno su rechazo en el electorado marcaba 51 por ciento.


‘Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser fuerte. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser próspero. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser orgulloso. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser seguro de nuevo. Y juntos haremos que Estados Unidos sea grande de nuevo’.


Como apuntara hace poco el teólogo brasileño Leonardo Boff, subyacente a estas palabras funciona la ideología del ‘destino manifiesto’, de la excepcionalidad de Estados Unidos que posee una misión única y divina en el mundo, la de llevar sus valores de derechos, de la propiedad privada y de la democracia liberal al resto de la humanidad. Una equivocación horrible.


Todo puede comenzar con una guerra comercial total y un proteccionismo destructor y xenofóbico del que la discriminación étnica y religiosa y la cruzada antislámica son una suerte de sostén ideológico de la propaganda antiterrorista para encubrir objetivos mucho más profundos como los de reconstruir un hegemonismo que no tiene cabida en esta época y requeriría el uso de una fuerza superior a la desplegada en Iraq, Afganistán, Siria y otros teatros de guerra, y más abarcadora.


Trump arrastra en esa cruzada a ultraderechistas como Marine Le Pen, en Francia, o Mauricio Macri, en Argentina, y da riendas al expansionismo de los israelíes agresivamente contrarios a las recomendaciones de la ONU de que abandonen la colonización de Jerusalén y otros territorios palestinos que ocupan, pero al mismo tiempo se echa en contra a sus más cercanos aliados europeos e incluso a la OTAN.


Hay una coincidencia general entre economistas de diversas tendencias que ninguno de los proyectos de Trump generará el empleo que el mandatario esgrime como argumento y que el proteccionismo tampoco funcionará y será un desastre. No son tiempos de improvisaciones.


El gobierno de Trump nació torcido porque es hijo de la decadencia del sistema. Sus cimientos cedieron al peso del neoliberalismo y una globalización desenfrenadamente mal conducida, y de la necesidad de un reacomodo de fuerzas liderado por los sectores que representan los supermillonarios elegidos para integrar el gobierno, incluidos el petrolero y el militar-industrial.


Ese gabinete ministerial marca una polarización política que va más allá de la separación matemática de un conglomerado en dos partes con suficientes potencialidades de poder, pues atañe más que a una ideología partidista, al resquebrajamiento de la estructura del sistema que les sirve de soporte a demócratas y republicanos.


Ciertamente, el nuevo presidente de Estados Unidos es fiel a un guion preconcebido dirigido a producir un cambio dentro del sistema que permita aplicar nuevas estrategias sin temer la cercanía del abismo extremista para recuperar el hegemonismo que Trump considera perdido. La gran confusión de Trump y sus allegados es que no estamos en una época de cambios, sino del cambio de una época.


Luis Manuel Arce Isaac

Friday, February 10, 2017

¿Por qué el neoliberalismo sobrevive?

Neoliberalism

En su surgimiento, el modelo neoliberal traía promesas atrayentes. Antes de todo, contener los gastos excesivos del Estado, diagnosticado como la fuente de la inflación. Por otra parte, imponer a la economía el dinamismo centrado en las empresas privadas y en el mercado. Por el discurso liberal que lo acompañaba, se fortalecerían la sociedad civil y la ciudadanía, libres de las trabas y de la opresión del Estado.


No fue lo que pasó, pero por lo menos en algunos casos, y por algún tiempo, hubo control de la inflación, aunque multiplicando la deuda pública. Cuando sus efectos positivos se habían agotado, vino el discurso de que, si no era el mejor modelo, era el único posible en la era de la globalización.


Hoy, cuando la crisis recesiva se perpetúa en Europa ya desde 2008, mientras ese efecto se extiende por toda la economía internacional, ya no se ven rasgos positivos y tampoco es obligatorio mantener el modelo neoliberal, eje de la crisis a escalas nacional e internacional. Los partidos tradicionales, conservadores y socialdemócratas, que han asumido la política de austeridad –la forma que asume el neoliberalismo en ese continente–, se ven castigados por los electores y cada elección se vuelve una desesperación para ellos.


En ningún lado la aplicación de los duros ajustes fiscales –eje de los modelos neoliberales– cumplió sus promesas. Ni control de las cuentas públicas ni de la inflación, menos aún retomar el desarrollo económico. Su desempeño es globalmente considerado un fracaso, causante de la perpetuación de la recesión en la economía mundial.


En América Latina eso es igualmente evidente. Comparecen las economías de Argentina y de Brasil en los gobiernos antineoliberales y en el retorno del modelo neoliberal, y el resultado es escandalosamente claro en favor de los primeros. Mírese todo lo que han mejorado países como Ecuador, Bolivia y Brasil en comparación con la situación de México y Perú.




Pero, ¿por qué, a pesar del espectacular fracaso del neoliberalismo, ese modelo sigue vigente en grande parte del mundo, incluyendo Estados Unidos, Europa, Japón y en la mayoría de las naciones de América Latina, Asia y África?


En primer lugar, porque ese modelo refleja los intereses del capital financiero, que es el hegemónico a nivel económico en el estadio actual del proceso de acumulacion del capital. Hay fuertes intereses económicos en la preservación de ese modelo, que sólo incrementa la riqueza y el poder del capital financiero.


En segundo lugar, porque el propio capitalismo no posee alternativas. Llegado a su etapa actual, no lograría retornar a formas de regulación económica que le permitieran no estar sometido a las presiones recesivas del capital financiero.


En tercer lugar, porque las fuerzas que se oponen al neoliberalismo no han logrado –hasta ahora– en la gran mayoría de las naciones comprender que la lucha fundamental en el periodo histórico actual es por la superación del modelo neoliberal y lograr así construir una alternativa concreta a ese modelo, congregando a las fuerzas sociales y políticas necesarias.


Después de su surgimento con fuerza, el modelo neoliberal pasó a su fase de sobrevivencia, una fase marcada por la recesión económica y por una gigantesca crisis social, así como por una inmensa crisis hegemónica que apunta hacia su agotamiento y la búsqueda de alternativas para su superación.


Emir Sader


Emir Sader: Sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).



Políticas mundiales de Trump: Los dos puntos álgidos

Donald Trump

El presidente Donald Trump ha dejado claro que su presidencia tendrá una posición sobre todo y en todas partes. También dejó claro que él solo tomará la decisión final sobre las políticas que seguirá su gobierno. Él ha escogido dos áreas prioritarias para implementar sus políticas: México y Siria/Irak, que es la zona de fuerza del Califato o Estado Islámico (EI). Podríamos llamar a estas dos áreas puntos álgidos (hotspots), donde el magnate está actuando en su modo más provocador.




Se suponía que México fue el principal asunto de toda su campaña, primero en su nominación republicana y luego durante la elección presidencial. Es probable que sus incesantes comentarios ásperos hacia el país y los mexicanos le hayan ganado más apoyo popular que cualquier otro tema, y por tanto le dieron la presidencia.


Trump se da cuenta correctamente de que si no hubiera priorizado realizar acciones contra México arriesgaba la rápida y seria desilusión de sus más ardientes simpatizantes. Así que eso hizo.


En sus primeros días en el cargo, ha reiterado que construirá un muro. Ha asegurado que busca una revisión importante del TLCAN, y que si eso falla repudiará el tratado. Y ha repetido su intención de hacer que México pague por el muro instituyendo un impuesto a todas las importaciones mexicanas a Estados Unidos.


¿Puede realmente hacer todo eso? Hay problemas legales y políticos para que implemente el programa. Los obstáculos legales, de acuerdo con las leyes estadunidenses e internacionales, probablemente no son tan grandes, pese a que pudiera acusarse a Estados Unidos de estar violando previsiones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Si eso fuera a suceder, Trump probablemente estaría dispuesto a retirar a Estados Unidos de la OMC.


Hay obstáculos políticos más serios, que hacen menos posible que pueda llevar a cabo su programa pronto y totalmente. Hay seria oposición en Estados Unidos al proyecto, sobre bases tanto morales como pragmáticas. La objeción pragmática es que un muro sería ineficaz para reducir la entrada de trabajadores indocumentados y meramente incrementará el costo y el riesgo para los individuos que crucen la frontera. Es interesante que las objeciones pragmáticas las estén expresando aun los rancheros texanos, que son de sus más fuertes simpatizantes. Y, por supuesto, hay muchas empresas estadunidenses que dependen de los trabajadores indocumentados y que serían grandes perdedoras. Ellos constituirán una fuerza de presión en el Congreso para debilitar dicha política.


Tampoco es claro que pueda transferir el costo de construir el muro a los exportadores mexicanos. Ya hay muchos análisis que argumentan que, vía el aumento en el costo de las importaciones, eventualmente el costo terminará pesando sobre los consumidores estadunidenses también, o en sustitución de los exportadores mexicanos.


En el lado mexicano, el presidente Enrique Peña Nieto inicialmente hizo el esfuerzo de negociar los asuntos fronterizos con el presidente Trump. Envió a dos secretarios de Estado a Washington a comenzar las discusiones preliminares. Le dio la bienvenida a México y anunció que viajaría a visitarlo personalmente. Esta suave respuesta a las declaraciones de Trump resultó muy impopular en México. Y Peña es atacado en casa por muchos otros asuntos ya desde hace tiempo.




El evidente desinterés del mandatario estadunidense por acomodar algo con su homólogo mexicano fue la gota que derramó el vaso. En México fue considerado humillante. Peña canceló su viaje y asumió una postura de desafío a Washington. Haciendo esto ha logrado que muchos de sus críticos internos se reúnan en torno suyo, reivindicando el orgullo nacional.


Pregunto de nuevo: ¿puede Trump hacer que México se doble a su voluntad? A muy corto plazo, puede parecer que logra cumplir sus promesas de campaña. A mediano plazo, sin embargo, no es nada seguro que Trump emerja de este punto álgido con un récord de logros.


Siria/Irak es un punto álgido aún más difícil. Trump ha dicho que tiene el plan secreto para eliminar al Estado Islámico. Típicamente le dio al Pentágono 30 días para que concrete propuestas. Sólo entonces anunciará su decisión.


Hay ya una serie de problemas para Trump. Ahora Rusia parece el actor político individual más fuerte en la región. Ha avanzado por el camino de crear un proceso de paz política que incluye al gobierno de Bashar al-Assad, a la principal fuerza de oposición en Siria, a Turquía e Irán (junto con Hezbolá). Estados Unidos, Europa occidental y Arabia Saudita están todos excluidos.


Tal exclusión es intolerable para el mandatario estadunidense, que ya habla ahora de enviar tropas terrestres para golpear a Isis. Pero, ¿con quién se aliarán dichas tropas en Siria o Irak? Si lo hacen con el gobierno dominado por los chíitas, impedirán el apoyo de las fuerzas tribales sunitas que Estados Unidos había estado cultivando pese al respaldo que alguna vez otorgaron a Saddam Hussein. Si se alían con los peshmerga turcos, antagonizarán más aún con los gobiernos turcos e iraquíes. Si se junta con las fuerzas iraníes, habrá gritos en el Congreso estadunidense y en Israel, tanto como en Arabia Saudita.


Si a pesar de esto Trump envía tropas, se encontrará con que será muy difícil extraerlas, como le pasó a George W Bush y a Barack Obama. Pero con las inevitables bajas estadunidenses puede desaparecer el respaldo en casa. Entonces recibirá aplausos de más corto plazo que en el caso de México, y probablemente más frustraciones de mediano plazo. Tarde o temprano, tanto él como sus simpatizantes aprenderán la amarga verdad sobre los límites del poderío geopolítico estadunidense y, como tal, sobre los límites del poderío mundial de Trump.


¿Qué ocurrirá entonces? ¿Explotará y cometerá actos peligrosos? Esto es lo que casi todo el mundo teme; un Estados Unidos demasiado débil en poder real y muy fuerte en armamento. Trump tendrá que decidir entre dos opciones: utilizar las armas con que cuenta, lo cual es fútil, pero terrible, o retirarse calladamente de la geopolítica hacia la Fortaleza América, admitiendo implícitamente su fracaso. En cualquier caso, será una decisión muy poco confortable para él.


Immanuel Wallerstein


Immanuel Wallerstein: Sociólogo y científico social histórico estadounidense, principal teórico del análisis de sistema-mundo.


Traducido por Ramón Vera Herrera para La Jornada



«Je suis» Sudán del Sur

South Sudan refugees in Minkamman camp

Frente a cada uno de los atentados en occidente: Estados Unidos, España, Reino Unido, Francia, Bélgica o Alemania, la gente  ha podido expresar su solidaridad de manera contundente, o bien asistiendo a los múltiples homenajes o bien llevando un flor al lugar del hecho, encendiendo una vela en su ventana o mínimamente expresando su dolor y su repudio en las redes sociales. Hemos visto miles de fotografías de las víctimas, entonces vitales con sus familias, sus mascotas o que atestiguan un logro: un título, una jubilación, un casamiento, una vacación. Miles de esas fotografías tan iguales y tan próximas a las que cada uno de nosotros hoy puede atesorar en un cajón del armario o en la memoria de su celular.


Sin duda en sociedades habituadas al confort extremo, no están preparadas para que un par de fanáticos entre a la redacción de una revista y limpie el honor de su Profeta, a disparos de Kaláshnikov, o les rieguen de bombas una línea de metro o le lancen encima un camión mientras se festeja algo.


El dolor, la ofensa, el odio, las preguntas de ¿por qué? estallan en la conciencia de cada uno que se sabe potencial víctima, porque que no estuvo allí por casualidad. Esos lugares cotidianos que se convirtieron repentinamente en cámaras de muerte, de la que un hijo se fue un rato antes o a la que su hermano llegó un rato después.


La sociedad europea parece haber olvidado que fue capaz de generar, ya no poco más de 70 años, una formidable maquinaria de muerte que se había instalado, justamente, a la vuelta de la esquina, ni se reclamó nunca por tolerar los genocidios balcánicos apenas antes de ayer.


Pablo Neruda decía “no hay espacio más ancho que el dolor, no hay universo como aquel que sangra” ese dolor no se explica, se conoce, porque todos en algún momento fuimos y volveremos a ser sus víctimas.


Pero todas esas palabras, todas esas imágenes son propiedad de occidente, a nadie por ejemplo en Sudán del Sur, se le ocurriría encender una vela, colocar una flor, o un cartel que diga “Je suis John Gatluak”, porque no habría ni flores, ni velas, ni crayones para homenajear a tantas víctimas, tan inocentes como las de Atocha, para recordar sus nombres. Esos muertos, son cadáveres, que pronto deben desaparecer, o a fuego o en fosas comunes, claro esos montones de muertos y los calores podrían disparar epidemias y responsabilidades. Hay que deshacerse de las víctimas, sin flores, sin velas sin homenajes. Son demasiados y no hay mucho tiempo para ocultar a los culpables.


Sudán del Sur, la última nación que obtuvo el derecho a considerarse tal en 2011, desde diciembre del 2013, se encuentra en un virtual estado de Guerra Civil, cuando el presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, pretendió quitarse de encima al vicepresidente Riek Machar de la etnia nuer, lo que dio lugar a algunos para llamar burdamente a estar guerra “étnica” cuando se sabe que es claramente un conflicto de interés de potencias y empresas occidentales, que se están disputando no solo el petróleo, sino también el uranio, de uno de los pueblos más pobres del mundo, que han tenido la “torpeza” de estacionarse sobre un mar de importantes y ricos yacimientos.


Al independizarse Sudán del Sur, se quedó con el 75% de las reservas totales del antiguo Sudán, aunque la mayoría de los oleoductos para exportar el petróleo y las refinerías se ubican en Sudán. Lo que implica una interdependencia entre ambas naciones que esta generado cada vez más tensiones.


Sudán del Sur cuenta con la tercera reserva petrolera más importante de África Subsahariana, el 90% de sus ingresos provenía de la explotación petrolera, hasta el inicio de la guerra. Desde entonces los yacimientos en producción, han sido bloqueados por los combates entre los bandos rivales y sumar más tensión con su vecino del norte Sudán, de quien se independizó después de décadas de espasmódicas guerras, que tiene la función de llevar el petróleo hasta los puertos del mar Rojo, por lo que recibe importantes comisiones.


La crisis económica, producto de la guerra ha generado una escalada en los precios, con una inflación 900%, que ha terminado dejando a la población al borde de la hambruna, lo que la obliga también a constantes desplazamientos empujada por los combates y las matanzas étnicas, que no han podido impedir las permanentes y vulneradas treguas.


El aumento del combustible ha obligado a que las pocas industrias del país, detengan su actividad, entre ellas una tan clave como la embotelladora de agua.


Las donaciones internacionales para construir fuente potabilizadora han desaparecido, sin que nadie pueda dar razón de su destino. Lo que está obligando a la población a utilizar o agua contaminada, o a asaltar los pocos hoteles para extranjeros que todavía funcionan y robar el agua en baldes y bidones, de las piscinas. Los hospitales carecen de todos los insumos para seguir funcionando, mientras que el estado solo sigue invirtiendo en armamento.


Los combates más importantes se producen justamente en los estados petrolíferos del norte del país Alto Nilo y de Unidad, aunque últimamente la guerra se ha extendido al sur hacia llegando a la frontera con Kenia Uganda y el Congo.


Los desplazados ya suman más de 2.5 millones de personas. Poniendo a medio millón en un estado de vulnerabilidad absoluta, lo que implica que de manera urgente la asistencia sanitaria y alimenticia, se ponga en marcha.


Crónica de  un genocidio anunciado


El presidente Salva Kiir, acaba de habilitar a varias empresas libanesas para establecer una planta de fabricación de proyectiles en Juba, la capital del país, además de haber incrementado de manera exponencial la compra de armamento.


Tras el fin de la temporada de lluvias, al tiempo que los caminos se hacen más transitables y el suministro de armas a los distintos destacamentos es más fluido, como ya ha pasado en años anteriores se prevén nuevas y grandes matanzas. Esta situación ha hecho  que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, denunciara la posibilidad de que se produzca un genocidio que rememoré el ocurrido en Ruanda en 1994, que dejó un millón de muertos en tal solo tres meses.


Por su parte los grandes productores de armamento han presionado a las autoridades internacionales para evitar que se declarara algún tipo de embargo a ambos bandos, para la adquisición de sus productos.


Como para preparar el terreno para el genocidio y su posterior ocultamiento el Servicio de Seguridad Nacional, bajo las órdenes directas del presidente Kiir, ha iniciado  una operación para expulsar y deportar, tanto a periodistas, como personal de las diferentes ongs. En el caso de los periodistas locales, la suerte es muy diferente, desde 2012 ya son doce los hombres de prensa asesinados por sicarios de Kiir. Como lo marca el secuestro de  Joseph Abandi, desaparecido en marzo de 2016, cuyo cuerpo fue encontrado tiempo después en un cementerio con incontrastables signos de torturas.


El 11 de julio del años pasado en Juba, después de un combate que dejó más de 300 muertos entre los bandos, unos 100 hombres del presidente Kiir, tomaron el hotel Terrain y además de violar a durante horas a cinco colaboradoras extranjeras de una ong, algunas relataron que fueron abusadas por más de quince hombres, la violación es de hecho moneda de pago del gobierno a su tropa.


La tropa también torturó y asesinó a docenas de personas, en las propias instalaciones del Terrain, entre  ellos el periodista radial John Gatluak, para después lanzarse a saquear todo lo que se pudo.


Por su parte Unicef ha denunciado que desde el inicio del conflicto se han  reclutado unos 17 mil niños, 1600 durante 2016, para las diferentes facciones en pugna. Según la denuncia: “En algunas escuelas, los soldados del Gobierno han sacado a grupos de 50 niños de clase para ponerlos a combatir de forma inmediata”. La mayoría de los menores son secuestrados al ser sorprendidos fuera de sus casas o convencidos por comida, algo de ropa,  ya que enrolarse en alguna fuerza es la única posibilidad de sobrevivir a la pobreza. También existen denuncias acerca del asesinato de menores, con el solo efecto de evitar venganzas posteriores


La guerra que ya ha provocado más de 50 mil muertos mal contados, arrasa aldeas y ciudades, sus habitantes al igual que sus propiedades son incinerados, la sofisticación del odio espeluzna, muchos son obligados a tomar la sangre y a comer los cuerpos de sus familiares o miembros de la misma etnia.


Un solo saqueo a un depósito del Programa Mundial de Alimentos, significó la pérdida de 23 millones de euros en provisiones, además de vehículos y distintos materiales, sin reparar en los ciento de miles de personas al borde de morir de hambre.


Quizás la próxima vez que suceda un ataque en occidente, porque todo está dado para que ello suceda, entre tanta ingeniosa pancarta quizás a alguien se le ocurra levantar una que diga: “Je suis, Sudán del Sur”.


Guadi Calvo 


Guadi Calvo: Escritor y periodista argentino, analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.